Una antigua leyenda dice que las personas destinadas a conocerse están conectadas por un hilo rojo invisible atado a sus meñiques. Este hilo puede estirarse, enredarse, pero nunca romperse.
Incluso antes de darnos cuenta, el universo ya estaba jalando este hilo. Cada decisión y cada detalle nos estaba preparando exactamente para el momento en que nos cruzamos.
Dicen que el amor llega a desenredar el caos de la mente. Desde que entraste a mi vida, todo ese desorden cobró sentido. Eres la calma en medio de mi tormenta.
He comprobado que la leyenda es real. Todo este tiempo estuve caminando hacia ti, siguiendo este hilo a ciegas, hasta encontrarte.
Mi lugar seguro no es un sitio físico en el mapa. Mi lugar favorito está exactamente al final de este hilo, justo contigo.